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October 05 Reflexion sobre el destinoLas trampas que nos hacemos al solitario pueden ser hasta graciosas.
Es increíble que, hasta en la ficción más grande contada, la Biblia, el ser humano deja de ser individuo para echarse en los brazos de algo-alguien que justificará las consecuencias negativas de sus errores convenciéndolo de que ha sido su maldad intrínseca la que le ha infligido el castigo de sufrir, mientras que la magnificencia de ese algo-alguien es quien le proporcionará la felicidad cuando las consecuencias sean positivas por sus aciertos.
Anular al individuo ha sido, es y será la mejor manera de tenerlo adocenado y para tal fin se utiliza la doctrina.
Adoctrinar es complicado para un neófito, pero el docente experto sabe que el material con el que ha de fabricar su correa es el miedo.
El miedo es, quizás, el sentimiento más libre y por eso es también el más sencillo de utilizar como arma arrojadiza contra la voluntad del individuo.
El miedo, amigos. Que gran cosa es el miedo.
Tememos todo.
Desde que tomamos conciencia de la hostilidad de los entornos comenzamos a defendernos y el miedo es el catalizador que nos empuja a protegernos de lo que nos agrede.
¿Y que tiene esto que ver con el destino?.
Bueno, eso depende de lo que cada uno entienda por “destino”.
Hay quien dice que el destino es la verdadera libertad del individuo... que me presente a su camello, por favor... para mi no es mas que otra correa que subyuga nuestras voluntades inculcándonos el convencimiento de que hagamos lo que hagamos lo que ocurrirá es inevitable, es decir, una definición que manipula nuestro miedo a aceptar la responsabilidad sobre nuestros actos Hay otra interpretación que consigue que puedan convivir en mi opinión la esencia pervertida de la definición tradicional y el concepto que mi mente defiende, es la interpretación existencialista que dice que es el hombre el que crea su propio destino.
Y es que la definición de destino como inevitabilidad vital me deja sin aliento, porque si esto es así... ¿Qué sentido tiene elegir?.
No solo dejamos la libertad del individuo a la altura de la utopía, es que la relegamos a mera invención con lo que convertimos al ser humano en una marioneta sin capacidad de decidir sus actos. La verdad es que cuando jugaba al basket tenia el brazo un poco de madera, pero eso no me convierte en pinocho.
Esta conclusión nos lleva a otra pregunta... ¿Si somos marionetas programadas que sentido tiene la vida?.
Nacer implica un proceso biológico complejo el cual da como resultado un ser VIVO. ¿Todo este esfuerzo natural para que algo-alguien nos meta la mano por el culo y nos dirija hasta que nos rompamos de viejos o nos coma la carcoma?. No me parece creible.
Incluso en el plano de la fe en un Dios de la leche, omnipotente, omnipresente, omni... es que me quedo sin calificativos. ¿Para que nos creó a su imagen y semejanza?. Y lo más importante, ¿En serio somos como él?. Porque si es así menudo chollete, todos somos Dios. Y si todos somos Dios, ¿Qué sentido tiene un libro con todas nuestras andanzas predefinidas?. Dios, un ser capaz de sacarse de la chistera todo un universo va y deja suelto el cabo del destino... no sé yo.
Pero hablando del universo y por si no somos creyentes... ¿También rige el destino la expansión de universo?. ¿Hay cuerdas cuanticas sujetando cada estrella, cada planeta, cada galaxia, cada partícula cósmica y moviéndolas como si de un teatro de títeres gigante se tratara?.
Igual estamos viviendo en un inmenso juego de rol en el cual una tirada de dados significa la diferencia entre que me caiga una maceta en la cabeza o que un quasar se trague diez galaxias sin mojar pan en la salsa.
Me cuesta creer en el destino lo mismo que me cuesta creer en las casualidades.
Lo que sí creo es que necesitamos de las definiciones para hacer comprensibles los conceptos abstractos que envuelven cada movimiento existencial que damos en la vida y por eso hemos de aceptar que la imperfección de los lenguajes atropelle dichos conceptos, pero pienso que lo que nunca debemos hacer es dejar que esas imperfecciones sean la razón que guíe nuestros pasos.
Las herramientas no construyen solas, necesitan una mano experta que las utilice para ser útiles y creo que las personas somos las manos del lenguaje y debemos aprender a manejarlo para construir con él y no para destruir.
Acepto “destino” como definición de fin, termino de una acción o hecho, meta, pero el concepto que metemos en esta palabra con calzador “fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los sucesos” me es tan ajena como la casualidad (otro tema para este grupo).
En fin, os pido disculpas por atropellar los conceptos, pero es que sino el mensaje seria un libro.
Un saludo Pablo Comments (1)
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